Posts etiquetados ‘Feminismo’

Reflexiones en El Cairo

8 Noviembre, 2008

La semana pasada estuve en Egipto por motivos de trabajo. La mayor parte del tiempo lo pasamos metidos en una oficina reunidos con unos americanos, así que era como si no hubieramos salido de Madrid, salvo por el tráfico horrible de El Cairo, que deja a Madrid en una ciudad poco más o menos que con una movilidad tranquila y ágil.trafico en el cairo

Otra parte de la semana la pasamos en la obra. Estamos construyendo varias plantas de generación de energía y fuimos por allí para hablar con el jefe de obra…

Nubaria

Uno de los días, aprovechando que era viernes y que estábamos allí tan lejos, decidimos quedarnos de turismo. He vuelto impresionada.

El desierto, las pirámides, las mezquitas, los mercados, las momias… son tan impresionantes como parece desde los catálogos de viajes de cualquier agencia. Es bonito, si, es impresionante, sobre todo porque las momias llevan ahi más de cinco mil (5.000) años, lo que te hace reflexionar bastante sobre el sentido de la humanidad, la importancia que tenemos como seres humanos, el sentido de las religiones,.. momia

Estos pobres señores que metieron de todo en las pirámides para que en su viaje al más allá les sirvieran, y resulta que terminan cinco mil años despues expuestos en un museo. Si lo hubieran sabido antes…..

Pero lo que más me impresionó sin duda alguna es esto:

mujer egipcia

Egipto es un país de mayoría musulmana, y aunque no es Irán o Afganistán, las mujeres van cubiertas con un pañuelo. Algunas lo llevan de colores, combinando con el resto de la ropa, otras van de negro riguroso. Supongo que tiene que ver con su estado civil, si están o no casadas. Pero hay otras, que van cubiertas de pies a cabeza, a las que no puedes ver ni un centímetro de piel porque llevan hasta guantes.

Me impresiona, me hiere esa situación. Son mujeres despojadas por completo de cualquier identidad, a las que se les ha eliminado su dignidad, su capacidad de decidir por si mismas, en definitiva, se les ha robado lo que les hace humanas. Me hace pensar, ¿qué ha hecho esa mujer para ser tratada así, no es esto un flagrante delito contra los Derechos Humanos?

Me sorprendió que la publicidad por la calle mostraba a mujeres occidentales, vestidas sin pañuelo y me sorprendió más aún que por la noche, en los restaurantes de moda de El Cairo, las mujeres y también los hombres son completamente distintos. Ellas no solo no visten con pañuelo, sino que van con tacones, pintadas, estrenando peinado y con una ropa diametralmente opuesta a la que se ve durante el día. Esto deja claro la diferencia tan brutal de libertad, de quien tiene dinero y quien no, quien está sometido a la religión y quien no.

Hetaira celebra la sentencia del TSJC porque “sienta un precedente” en el reconocimiento laboral de la prostitución

7 Octubre, 2008

Hetaira celebra la sentencia del TSJC porque “sienta un precedente” en el reconocimiento laboral de la prostitución

MADRID, 6 Oct. (EUROPA PRESS) - 
La portavoz del colectivo Hetaira de trabajadoras del sexo, Cristina Garaizábal, celebró hoy la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que reconoce una relación laboral entre la prostituta de un club de alterne y el dueño del local. Según afirmó, “sienta un precedente” en el camino al reconocimiento laboral de la prostituciónEn declaraciones a Europa Press, Garaizábal incidió en que esta es la primera vez en que una sentencia aborda así la situación de la prostituta de un club de alterne y destacó la “complejidad” de la decisión adoptada por el TSJC, ya que nunca antes se había reconocido la relación laboral entre la meretriz y el propietario del bar, porque éste podía incurrir en un delito de proxenetismo al beneficiarse de la actividad sexual de un tercero. La sentencia en cuestión reconoce la relación laboral encubierta entre las 20 inmigrantes irregulares que trabajaban como prostitutas en el club de alterne del punto kilométrico 155,5 de la carretera nacional C-31, en Cunit (Tarragona), cuando en marzo de 2006 una Inspección de Trabajo visitó el establecimiento.  En aquel momento, se impuso una sanción a los propietarios de 132.460,3 euros y tras los recursos planteados por la Abogacía del Estado, finalmente el TSJC ha fallado en reconocimiento de las trabajadoras. Para Garaizábal, la decisión judicial es un paso “importantísimo” que abre la puerta al reconocimiento de los derechos laborales de las trabajadoras del sexo, más allá del artículo del Código Penal que castiga el proxenetismo.

 
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña reconoce la prostitución en los clubs de alterne como una relación laboral

BARCELONA, 6 Oct. (EUROPA PRESS) - 

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha reconocido la prostitución en clubs de alterne como una relación laboral entre los dueños de este tipo de locales y las personas que ejercen la prostitución en ellos. En marzo de 2006, 20 chicas, procedentes de Europa del Este y Latinoamérica sin permiso de residencia ni de trabajo, se prostituían en el club de alterne del punto kilométrico 155,5 de la carretera nacional C-31, en Cunit (Tarragona). La mayoría de las jóvenes, “muchas de edad muy joven”, trabajaban desde las siete de la tarde a las cuatro de la madrugada con un día de fiesta, que no podía ser fin de semana. Las chicas no sólo mantenían relaciones sexuales con los clientes, sino que actuaban como señoritas de compañía y les incitaban a consumir bebidas y a que las invitaran, recibiendo a cambio el 50 por ciento del precio de cada copa y pagando a la empresa el alquiler de las habitaciones. En el local, también había otros dos empleados: un camarero, que tampoco tenía permiso, y una mujer que realizaba tareas de limpieza en el local, quien estaba contratada como empleada del hogar. El 26 de marzo de 2006, técnicos de Inspección de Trabajo visitaron el establecimiento, expedientaron a la empresa por emplear a 22 inmigrantes en situación irregular y, en agosto, impusieron a la empresa una sanción de 132.460,3 euros. El Abogado del Estado pidió que se reconociera la relación laboral entre la empresa que gestionaba el club de alterne y las 20 chicas que ejercían la prostitución, aunque el Juzgado Social número 2 de Tarragona sólo reconoció la que mantenía con el camarero y la mujer de la limpieza. El magistrado basó su decisión de negar dicha relación en que como la prostitución es una actividad ilegal no podía declararse como laboral “la prestación de servicios” que realizaban las chicas. En cambio, la Sala Social del TSJC considera que las chicas percibían del club una retribución en forma de comisión, estaban sujetas a los horarios establecidos por la empresa y no podían rechazar a los clientes, si bien, no siempre éstos decidían mantener relaciones sexuales con las jóvenes. Es por ello que el tribunal entiende que mantenían una relación laboral, aunque no hubieran suscrito ningún contrato de trabajo ni la compañía no las hubiera dado de alta en la Seguridad Social, lo que considera que es competencia desleal respecto a otros clubs de alterne cuyas empleadas sí cotizan. De esta forma, pretende proteger los derechos como trabajadoras de las prostitutas que ejercen en clubs de alterne, quienes son víctimas de la “indeseable explotación del propio cuerpo, contrario a la dignidad de la persona, bien por cuenta propia o, con mayor gravedad aún y como parecen indicar los indicios, por cuenta de un tercero que se beneficia del tráfico carnal”.

El TSJC reconoce la relación laboral de unas prostitutas de un club de Tarragona

Una sentencia de la sala social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña reconoce la relación laboral de una veintena de mujeres que ejercían la prostitución en un club de Cunit en Tarragona.

EFE La Inspección de Trabajo levantó acta de infracción en materia de extranjería el 14 de agosto de 2006 a la empresa demandada, Dos Más Tres Cinco, SL, que explota el club Brigitte, de Cunit, proponiendo una sanción de 132.460,30 euros por dar ocupación a 22 extranjeros: uno como camarero, otra como limpiadora y a 20 mujeres como camareras de alterne. Todos ellos carecían de permiso de trabajo, salvo Lidia del Rocío P. R., con permiso para trabajar como empleada del hogar, según recoge la sentencia del TSJC. A raíz de esta inspección, el Juzgado social número 2 de Tarragona dictaminó, en julio de 2007, que únicamente la relación que unía a Lidia del Rocío P.R. y Ricardo G. era laboral, mientras que consideró que no existía tal vínculo entre la citada empresa “y las mujeres que ejercían la prostitución en dicho club”. La decisión fue recurrida por la Abogacía del Estado y por la empresa, y, ahora, la sala social del alto tribunal catalán ha revocado la sentencia “en el sentido de declarar también la existencia de relación laboral” de las trabajadoras sexuales del club. “Debemos dar la razón al recurrente” ya que “el único argumento” del juzgado es “considerar que la actividad de alterne que llevaban a cabo las chicas del club era de carácter marginal y dependiente de la actividad de prostitución, que constituía la finalidad principal del negocio”, y que, siendo ilegal dicha actividad, esta ilegalidad impide la calificación como laboral de la prestación de servicios”. La sala del TSJC “no puede compartir esta apreciación”, ya que ha quedado “establecida en los hechos probados de forma indiscutible” la subordinación, dependencia y retribución de la actividad de las mujeres. El TSJC recuerda que las mujeres percibían como salario en forma de comisión el 50% del precio de las bebidas que les eran servidas en el establecimiento, y que estaban sujetas a horario fijado por el local de alterne.

un finde en ávila

15 Septiembre, 2008
Este fin de semana he estado en uno de los talleres de salud sexual que organizamos en COGAM. Me lo he pasado genial y aunque ha sido un poco paliza y hoy estoy agotada, las chicas han disfrutado mucho y le han sacado mucho provecho al finde. Espero que el buen rollo que se ha generado en el grupo se mantenga en el tiempo y surjan nuevas amistades para el futuro. La casa era una pasada, y la lleva Mario, un chico encantador que nos ha cuidado todo el finde haciéndonos comiditas bien ricas y estando pendientes de todas nosotras. La casa rural está en Pradosegar, un pueblo de Ávila y se llama El cerro de la fuente.
Uno de los detalles que me ha llamado la atención de este fin de semana ha sido la dificultad que tenemos las mujeres para autodenominarnos. Me explico. El grupo estaba formado por 10 participantas (todas ellas mujeres), y tres facilitadores (en este caso, dos mujeres y un hombre). Es decir, era no mayoritariamente, si no aplastantemente un taller femenino, doce mujeres y un hombre. Por tanto lo lógico es que al hablar fuera más fácil referirse al grupo en femenino, es decir, cuando alguna dijera “porque todas nosotras hacemos tal cosa“, esto se dijera en femenino y no en masculino. Pues no, las chicas se referían al grupo diciendo constantemente “todos” o “nosotros“,…
Me llama la atención porque a pesar de que repetíamos incesantemente que el tercer facilitador era una más, de hecho su sobrenombre es “la susi”, no había manera de cambiarlo, el grupo seguía nombrandose a si mismo en masculino.
 
Es sorprendente  lo exageradamente internalizado que tenemos el tema, que a pesar de que el grupo estaba formado por mujeres, seguimos refiriendonos a nosotras en masculino, ya no sé si por “respeto” al único hombre que había o simplemente porque durante décadas nos han machacado con esto que ya somos incapaces de reclamar nuestro propio espacio.
 

La sartén como medida de igualdad

16 Abril, 2008

La semana pasada en la Cadena Ser discutían sobre un tema que me llamó la atención. No recuerdo al hilo de qué tema surgieron los comentarios, pero el caso es que inventaron un nuevo método para medir la concienciación de género. Esto es El uso correcto de las sartenes como medida de igualdad.

Llamaba una señora diciendo que su marido se ponía a cocinar y por norma general se cargaba la mejor sartén. Que le entraban unas ganas tremendas de echarle la bronca, pero claro, pobrecito, ¡¿¡cómo iba a hacer eso para una vez que se pone a cocinar!?! Al hilo de este comentario todos los “tertulianos”, incluida la locutora, ahondaban en el tema de las sartenes, como si saber utilizar una te diera un título en conocer los roles de género y haberlos superado. Uno de los tertulianos comentaba que a él le había costado mucho saber utilizar la sartén correctamente, pero que ahora, después de haberse cargado unas cuantas, por fin había conseguido llegar a ese ansiado estatus, de ser capaz de elegir y usar correctamente una sartén.

Si fuera una marciana que acabara de aterrizar en la Tierra lo primero que hubiera pensado al escuchar la conversación sería que sin lugar a dudas existe un gen, el cual solo lo tienen las mujeres, que las habilita para ser capaces de saber planchar, cocinar, limpiar y cuidar a todos sus ascendientes y descendientes sin enfermar ni dudar ni fallar un segundo, y que los hombres, todo lo más a lo que pueden aspirar es a parecerse, pero poco y solo después de haberlo intentado mucho.

Me carga infinito esto porque lo que parece una conversación super estupenda donde todos comprendemos la situación y empatizamos con las mujeres porque estamos dispuestísimos a ayudarlas…… en realidad no lo es tanto. La sola palabra “ayuda” ya implica que no lo tienen tan claro, porque no queremos ayuda, esto no significa ningún cambio, implica que todo sigue igual, pero que tenemos la suerte de que ellos nos facilitan nuestra labor y nos ayudan. Esto no es lo que reclamamos, reclamamos corresponsabilidad. Lo que parece un matiz, en realidad es fundamental, es la diferencia entre lavar un plato y decidir qué plato lavar y asumir las consecuencias. La corresponsabilidad significa que nos implicamos de igual a igual en un proyecto común que consiste en asumir todas las tareas con responsabilidad por ambas partes.

Siento que estamos tan lejos de lograrlo que a veces me parece una utopía porque una vez tras otra sigo estuchando estas mismas conversaciones disfrazadas de modernidad, cuando lo que trasciende y lo que proyectan es simplemente que los roles son los que son y que no hay tu tía, esto no lo movemos por mucho que lo intentemos.