La semana pasada dos compañeros de trabajo comentaban que el mundo se acabaría un 10 de septiembre. Yo estaba a mil cosas y no les presté atención, me sonaba a la típica historia apocalíptica que te cuentan de pequeño para meterte miedo y conseguir que te comas el plato de espinacas. Hoy he cogido el 20 minutos y ahí estaba la noticia. El CERN iba a poner en marcha el Gran Colisionador de Hadrones.
He leido con atención la noticia intentado procesar el lío este de información sobre los aceleradores de partículas, el bosón de Higgs, las fuerzas fundamentales, los agujeros negros y demás. Al principio he de confesar que me ha fascinado la historia. El experimento que se pretende realizar en el CERN puede responder a preguntas sobre las párticulas de las cuales está formada la materia. Por lo que he leido, podría incluso revolucionar la física actual….. en fin….
Pero esa fascinación se ha transformado en …no sé ni como llamarlo… cuando he visto el porrón de millones de EUROS que cuesta el experimento. Nada más y nada menos que 4.000 MILLONES de EUROS.
Y yo me pregunto…. ¿realmente necesitamos saber de qué se compone la materia? ¿Es que no tenemos nada mejor en qué gastarnos ese pastizal? Puedo entender que conociendo de qué estamos hechos podamos seguir avanzando tecnológicamente, inventando nuevos chismes que dejen obsoletos el ordenador más potente o el Iphone más impactante. Pero…. ¿a cuantos va a beneficiar esto?
No sé… me tiene impactada esta noticia que parece salida de un guión de la ultima peli de Oliver Stone.