La semana pasada estuve en Egipto por motivos de trabajo. La mayor parte del tiempo lo pasamos metidos en una oficina reunidos con unos americanos, así que era como si no hubieramos salido de Madrid, salvo por el tráfico horrible de El Cairo, que deja a Madrid en una ciudad poco más o menos que con una movilidad tranquila y ágil.
Otra parte de la semana la pasamos en la obra. Estamos construyendo varias plantas de generación de energía y fuimos por allí para hablar con el jefe de obra…
Uno de los días, aprovechando que era viernes y que estábamos allí tan lejos, decidimos quedarnos de turismo. He vuelto impresionada.
El desierto, las pirámides, las mezquitas, los mercados, las momias… son tan impresionantes como parece desde los catálogos de viajes de cualquier agencia. Es bonito, si, es impresionante, sobre todo porque las momias llevan ahi más de cinco mil (5.000) años, lo que te hace reflexionar bastante sobre el sentido de la humanidad, la importancia que tenemos como seres humanos, el sentido de las religiones,.. 
Estos pobres señores que metieron de todo en las pirámides para que en su viaje al más allá les sirvieran, y resulta que terminan cinco mil años despues expuestos en un museo. Si lo hubieran sabido antes…..
Pero lo que más me impresionó sin duda alguna es esto:
Egipto es un país de mayoría musulmana, y aunque no es Irán o Afganistán, las mujeres van cubiertas con un pañuelo. Algunas lo llevan de colores, combinando con el resto de la ropa, otras van de negro riguroso. Supongo que tiene que ver con su estado civil, si están o no casadas. Pero hay otras, que van cubiertas de pies a cabeza, a las que no puedes ver ni un centímetro de piel porque llevan hasta guantes.
Me impresiona, me hiere esa situación. Son mujeres despojadas por completo de cualquier identidad, a las que se les ha eliminado su dignidad, su capacidad de decidir por si mismas, en definitiva, se les ha robado lo que les hace humanas. Me hace pensar, ¿qué ha hecho esa mujer para ser tratada así, no es esto un flagrante delito contra los Derechos Humanos?
Me sorprendió que la publicidad por la calle mostraba a mujeres occidentales, vestidas sin pañuelo y me sorprendió más aún que por la noche, en los restaurantes de moda de El Cairo, las mujeres y también los hombres son completamente distintos. Ellas no solo no visten con pañuelo, sino que van con tacones, pintadas, estrenando peinado y con una ropa diametralmente opuesta a la que se ve durante el día. Esto deja claro la diferencia tan brutal de libertad, de quien tiene dinero y quien no, quien está sometido a la religión y quien no.

