Archivos de la categoría ‘Feminismo’

¿¿machismo?? no, gracias!

19 Diciembre, 2008
Me ha pasado esta mañana una cosa que me ha dejado alucinada. Estaba en una reunion con uno de los directores de mi empresa para ver cómo ibamos a hacer una historia. Eramos dos chicas y él en la reunión. El director de proyecto para el que trabajo está hasta arriba, lleva dos proyectos distintos y está haciendo un master y no llega a todo, asi que han cogido a una chica y le han dado uno de los proyectos para que lo lleve ella como directora de proyecto.
 
El tipo con el que estábamos nos comenta al final de la reunión que nuestro director de proyecto iba a dejar uno de los dos proyectos y se lo iban a dar a una compañera del departamento. Y añadía que a todas luces, ella iba a ser la directora de proyecto, pero que de cara al cliente, será la “ayudante de Manuel”.
 
Nos hemos quedado las dos muertas. Asumes todos los marrones y luego a la hora de dar la cara por ti, eres la “ayudante” del director. Tiene narices la cosa!! Lo ha dicho como si fuera algo normal, espero que solo sea que cambiar de director de proyecto es algo que hay que hacer con mucho cariño y mucha vaselina para que el cliente lo acepte, y que el comentario, dicho como lo ha dicho, ha sido bastante poco afortunado, pero que en realidad en esta empresa no se estilan este tipo de criterios machistoides para la selección de directores de proyecto. 
 

un finde en ávila

15 Septiembre, 2008
Este fin de semana he estado en uno de los talleres de salud sexual que organizamos en COGAM. Me lo he pasado genial y aunque ha sido un poco paliza y hoy estoy agotada, las chicas han disfrutado mucho y le han sacado mucho provecho al finde. Espero que el buen rollo que se ha generado en el grupo se mantenga en el tiempo y surjan nuevas amistades para el futuro. La casa era una pasada, y la lleva Mario, un chico encantador que nos ha cuidado todo el finde haciéndonos comiditas bien ricas y estando pendientes de todas nosotras. La casa rural está en Pradosegar, un pueblo de Ávila y se llama El cerro de la fuente.
Uno de los detalles que me ha llamado la atención de este fin de semana ha sido la dificultad que tenemos las mujeres para autodenominarnos. Me explico. El grupo estaba formado por 10 participantas (todas ellas mujeres), y tres facilitadores (en este caso, dos mujeres y un hombre). Es decir, era no mayoritariamente, si no aplastantemente un taller femenino, doce mujeres y un hombre. Por tanto lo lógico es que al hablar fuera más fácil referirse al grupo en femenino, es decir, cuando alguna dijera “porque todas nosotras hacemos tal cosa“, esto se dijera en femenino y no en masculino. Pues no, las chicas se referían al grupo diciendo constantemente “todos” o “nosotros“,…
Me llama la atención porque a pesar de que repetíamos incesantemente que el tercer facilitador era una más, de hecho su sobrenombre es “la susi”, no había manera de cambiarlo, el grupo seguía nombrandose a si mismo en masculino.
 
Es sorprendente  lo exageradamente internalizado que tenemos el tema, que a pesar de que el grupo estaba formado por mujeres, seguimos refiriendonos a nosotras en masculino, ya no sé si por “respeto” al único hombre que había o simplemente porque durante décadas nos han machacado con esto que ya somos incapaces de reclamar nuestro propio espacio.
 

La sartén como medida de igualdad

16 Abril, 2008

La semana pasada en la Cadena Ser discutían sobre un tema que me llamó la atención. No recuerdo al hilo de qué tema surgieron los comentarios, pero el caso es que inventaron un nuevo método para medir la concienciación de género. Esto es El uso correcto de las sartenes como medida de igualdad.

Llamaba una señora diciendo que su marido se ponía a cocinar y por norma general se cargaba la mejor sartén. Que le entraban unas ganas tremendas de echarle la bronca, pero claro, pobrecito, ¡¿¡cómo iba a hacer eso para una vez que se pone a cocinar!?! Al hilo de este comentario todos los “tertulianos”, incluida la locutora, ahondaban en el tema de las sartenes, como si saber utilizar una te diera un título en conocer los roles de género y haberlos superado. Uno de los tertulianos comentaba que a él le había costado mucho saber utilizar la sartén correctamente, pero que ahora, después de haberse cargado unas cuantas, por fin había conseguido llegar a ese ansiado estatus, de ser capaz de elegir y usar correctamente una sartén.

Si fuera una marciana que acabara de aterrizar en la Tierra lo primero que hubiera pensado al escuchar la conversación sería que sin lugar a dudas existe un gen, el cual solo lo tienen las mujeres, que las habilita para ser capaces de saber planchar, cocinar, limpiar y cuidar a todos sus ascendientes y descendientes sin enfermar ni dudar ni fallar un segundo, y que los hombres, todo lo más a lo que pueden aspirar es a parecerse, pero poco y solo después de haberlo intentado mucho.

Me carga infinito esto porque lo que parece una conversación super estupenda donde todos comprendemos la situación y empatizamos con las mujeres porque estamos dispuestísimos a ayudarlas…… en realidad no lo es tanto. La sola palabra “ayuda” ya implica que no lo tienen tan claro, porque no queremos ayuda, esto no significa ningún cambio, implica que todo sigue igual, pero que tenemos la suerte de que ellos nos facilitan nuestra labor y nos ayudan. Esto no es lo que reclamamos, reclamamos corresponsabilidad. Lo que parece un matiz, en realidad es fundamental, es la diferencia entre lavar un plato y decidir qué plato lavar y asumir las consecuencias. La corresponsabilidad significa que nos implicamos de igual a igual en un proyecto común que consiste en asumir todas las tareas con responsabilidad por ambas partes.

Siento que estamos tan lejos de lograrlo que a veces me parece una utopía porque una vez tras otra sigo estuchando estas mismas conversaciones disfrazadas de modernidad, cuando lo que trasciende y lo que proyectan es simplemente que los roles son los que son y que no hay tu tía, esto no lo movemos por mucho que lo intentemos.